Ayer al salir de la pega no me sentía muy bien, es más, estaba un poco fatigado, con ganas de invocar a un amigo mío y con un dolor de cabeza que me quería morir, así que al llegar a mi casa decidí darme amor con un sanguchito para que se me pasara todo.

Cuando tenía como 15 o 16 años solía andar en skate todo el día hasta más no poder, por lo que, obviamente, llegaba a la casa a zamparme un pote de yogurt con cereales, manjar, galletas molidas y chocolate en polvo, una cosa poca. Además tengo muchos recuerdos de comerme unos pans con jamón acaramelado de pavo y una mayonesa llamada “Mayoliva“.

Al darme cuanta que no existía me dio mucha pena, tanto así que me corté el pelo, pero un día se cruzo ante mis ojos una maravilla: Mayo Kraft con aceite de Oliva.

¿Qué mejor? Mayo Kraft que es la mejor del mundo + Aceite de Oliva = Todos los recuerdos de mi niñez aumentados como en 1.000-990.

Ahora que tengo un blog de sándwiches y la entra a ver fotitos bonitas de comida, decidí hacer un mini review de esta espectacular mayo.

Tiene un color un poco más oscuro comparado con la Kraft normal y obviamente un gusto a Oliva, no como la mayo que comía cuando chico que era casi verde, si no que esta tiene el balance perfecto entre la mayonesa y el óvalo verde.

Para poder disfrutar de su rico sabor decidí hacerme algo medio light, así que agarré una hamburguesa Mastodonte de nuestros semi-amigos de La Crianza, un paquete de tocino, miel y ¡pum!.

La idea es hacer que el tocino quede crujiente y caramelizado con la miel, lo cuál logré a medias pero no importa porque igual quedó rico.

Luego de toda la parafernalia, pude disfrutar de mi hamburguesita con Mayo Kraft Oliva que la amo mucho y la recomiendo por montones. Ojo que de todas maneras queda mejor en las ensaladas.

PD : Si alguien de La Crianza entra a leer, lean los tags de este post.

Comparte: