En un domingo familiar, fuimos al Johnny Rockets, uno de mis lugares favoritos para comer y para compartirs (suena cursi, pero el bailecito cada 30 mins me encanta). Comí algo nuevo y ahora les cuento.

En lo personal me encanta repetirme la Smoke House Double del JR, porque la encuentro cerda, rica y rica de nuevo, pero ahora quería probar algo nuevo que no tuviera cosas malas que no me gustan, así que me decidí por una Philly Cheese Steak.

Esta hamburguesa lleva tiras de carne de vacuno, cubiertas con cebollas grilladas y queso chedar (o chanco si es que prefieres). La gracia es que el pan es importado directamente desde Philadelphia (por eso el nombre, pillos).

Mientras esperaba, me comí unos ricos aritos de cebolla ($2.990) y me hicieron una carita feliz con ketchup en un pocillo.

En cuanto llegó mi plato, ataqué primero que todo las papitas, que me encantan porque son ricas, crujientes y perfectas, luego tome mi heart-baked roll (pan) y le pegué una mascada.

La carne estaba muy bien cocida, las cebollas espectaculares y el pan la raja, todo creando una trifecta de sabores en mi boca que no podía creerlo (le puse color igual, estaba buenaaa).

La gracia cuesta $5.600 y también lo pueden pedir con pollo y agregar algunas tontertas por $690 (champiñones y no se que más).

En fin, venir a Johnny Rockets siempre es bacán, porque uno lo pasa bien, come rico, disfruta de un “show” entretenido y siempre te saludan cuando entras. Me encanta todo eso… puta, me equivoqué de frase.

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Recuerden que si no saben donde comer, hagan click en la imagen de abajo y busquen su lugar favorito. ¡Ah, y si tienen alguna picada, mándenmela a diego@sanduich.cl!

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