El otro día quedé  con las Volcano burgers metidas en la cabeza, por lo que me prometí volver a comerlas. Ayer en el ritual de “pensar que almorzar” decidí pedir una. Perdón.

Las Volcano Burgers son a toda nalga, porque la carne es bacán, los ingredientes son ricos y son medias mutantes. No existen excusas para no probarlas.

Agarré mi ladrillo, marqué el teléfono y pedí la Philadelphia, que lleva salsa de tomate, cebolla caramelizada, y extra queso gauda. A esto agregarle los 150 grs de carne y el rico pan frica ($3.100).

El pedido llega en unos minutitos con una sorpresa en forma de aros con sabor a cebolla (se entiende).

La hamburguesa envuelta en un papel metálico, lista para ser abierta y comida por un cerdo como yo. Sin ketchup, sin mayo, sin nada. Es perfecta.

La saco de su “comfort zone” y la llevo a mi boca. Un sabor dulce gracias a la salsa de tomate y la cebolla caramelizada.

Hace tiempo no comía una hamburguesa que me hiciera sentir así.

En fin, el precio ya lo saben y la dirección la encuentran acá. Totalmente RECOMENDADA.

Recuerden que si no saben donde comer, hagan click en la imagen de abajo y busquen su lugar favorito. ¡Ah, y si tienen alguna picada, mándenmela a diego@sanduich.cl!

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