Otro día más en esta ciudad, y después de ir a buscar a la Luni a la escuela, pasamos a una picada que tenía donde vendían comida por peso. No hablo de peso de plata, si no de kilos! Una maravilla tan desconocida como el cosmos.

Hacía hambre, había caminado mucho y quería puro comer. Había escuchado muy buenos comentarios de las pastas y pizzas, así que fuimos a La Casona, una picada donde vendían de estas dos comidas.

Así como un restaurant pituco no era, si no más bien como una picada oficinista tipo centro de Santiago, con buffet donde te venden la comida por cuanto pesa, o sea mientras más comes más pagas… un poco obvio parece pero igual, es una buena modalidad. Todo muy bonito e inesperado.

Dentro de mi plato me chanté una milanesa de pollo con queso y tomate, y unos ravioles de carne con una mortalsísima salsa de tomates fresquita, que a mi gusto estaba lasorra, así que me podía ir feliz de vuelta al depa, cantando y bajando la comida, sapeando las calles por nuevas picadas.

Si tienen algún lugar favorito acá en Baires, manden los datos!!

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