Hoy teníamos el día libre para pasear, comprar, weviar y comer, que es lo que más nos gusta, por lo que teníamos que elegir un lugar mortal para cambiar nuestra plata por una rica comida. ¿Dónde? Un local a toda zorra llamado El Club de la Milanesa.

Habíamos caminado mucho desde temprano, así que literalmente nuestras guatas estaban gritando por que les entregáramos comida, así que como lo habíamos planeado antes, decidimos ir a darnos una vuelta por un local que teníamos fichado, llamado El Club de la Milanesa.

Llegamos y el local tiene una onda muy bacán. Picado a antiguo pero no tanto, con una muy buena barra de cervezas, un topísimo segundo piso, una carta brígida de milanesas, sanguchitos, opciones para vegetarianos y la mejor 7up del planeta.

De entrada nos tiramos unos aritos de cebolla que para mi gusto estaban amadísimos, más que en cualquier otro local que haya probado en Santiago. Acompañados de una salsa de ketchup, un par de pancitos y un extra de salsa de mayonesa con muchas cosas ricas que no tengo la menor idea lo que eran.

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Después de zamparnos estas maravillas, pasamos a las milanesas. En mi caso una milanesa napolitana tamaño large, con jamón cocido, queso mozarella fundido, salsa de tomate del club con sus aliños secretos y un poquito de orégano, acompañada de unas exquisitas papas a la crema, todo por la módica suma de $124 ($6.000 aprox).

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No se bien como describirlo, por lo único que quería era poder comer por toda mi vida esto, pero no me la pude. ¿Es mi idea o parece una pizza? Puta, un poco. Era mortalmente gigante, gruesa, sabrosa y no se. Quiero vivir acá parece.

Si le pusiera nota, se llevaría un 12 de 10 porque de verdad estaba muy buena.

Si quieren cachar -de sapos- lo demás que había en el local, entren a http://www.elclubdelamilanesa.com.

 

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