Estamos en una época en donde todo lo que termina con “ría” es como bacán: Mensajería, sanguchería, empanadería, tontería y mil cosas más. En fin, probé después de mucho tiempo La Mensajería y tengo comentarios.

El local está en pleno Providencia y desde el día 1 quise ir, pero por razones desconocidas por el ser humano no había ido si no hasta un par de semanas atrás.

Siempre pensé que era el lugar definitivo para comprar empanadas, y lo es, solo que venden mucho más que ese manjar de dioses. Le hacen al sanguchito, platos y ensaladas. Nada mal en verdad.

Cuando veo la carta me decido de una por una empanada de horno ya que es una de mis comidas favoritas del planeta. Creo que son perfectas.

La empanada que pedí (la foto de arriba) era de pino y estaba mortal. Fuera de webeo es una de las empanadas de pino más ricas que me he comido en mi puta vida, y eso que he probado muchas. Para el cuadro de honor de una.

Después como obviamente tenía hambre, decidí pedirme una carne asada a lo pobre.

Un platito con una carne mechada muy bien cocinada, huevo, cebolla, papas fritas y una rica mini dobladita para apoyar al amigo tenedor.

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Creo que el precio es un poco elevado, pero por la experiencia y la calidad del local está bien ya que no estamos frente a una picada, si no un lugar más finoli en donde uno puede llevar a la pierna y quedar como rey.

La verdad es que me gustó mucho el local y si, tengo que ir de nuevo ya que el plato de comida me tocó frío y la atención como las pelotas, pero creo que son detalles que sin duda pueden mejorar en una segunda vuelta por La Mensajería.

 

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