La comida es un tema delicado, tanto así como una polola: te puede marcar de por vida. Lamentablemente uno de mis locales favoritos de milanesas me rompió el corazón y no se si quiero volver a comer sus sanguchitos.

No se si conocen La Ruta de la Milanesa, un delivery de milanesas que para mi era espectacular ya que la calidad de los sándwich era increíble.

Contaban con una carta amplia y súper buena con sabores muy variados y combinaciones a toda raja, junto con ingredientes de primera. Así de corta.

Lamentablemente después de un par de años de haber comido estos hermosos sanguchitos, me dieron ganas de comer uno nuevamente pero no todo salió como quería.

En mi última pedida, el sándwich llegó frío, cambiaron el pan por uno con mucha miga y poco sabor. Si bien el tamaño era mayor, no así lo era la calidad. Prefería comerme el clásico sándwich más pequeño pero mejor.

Con respecto a la carne, esta si estaba buena, pero los ingredientes fallaron un poco, y me refiero a el guacamole (pedí el Mexico DF). La palta media aguada y en muy poca cantidad, siendo que este debería ser el ingrediente principal del sándwich.

Sin más, los dejo con el video que hice y me voy a llorar en posición fetal bajo la ducha. Adiós!

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