Ya, pueden pensar que el título es click bait o lo que quieran, pero es la pura y santa verdad, o por lo menos es lo que opino.

Las redes sociales son hermosas, ya que nos hacen descubrir lugares inolvidables para nuestro pequeño corazón y estómago. Es así como conocí a Burgs.

Caché que existía este nuevo local, caché que todo el mundo estaba yendo, caché que se veían mortales las burgers, caché que todos decían que estaban demasiado buenas, caché que tenía que puro ir.

Burgs está atrás de los Dos Caracoles, a la salida del metro Los Leones. Es un local que tiene un buen espacio, justo donde antes estaba la sanguchería “La Superior” y que ahora muestra sus hermosas sillas de colegio al público.

En cuanto a calidad, Burgs tiene una de las mejores burgers que he probado en Santiago y lo digo sabiendo que no me voy a arrepentir. La carne es espectacular de principio a fin, con una cocción perfecta y un sellado impecable, con ingredientes de primera con gran sabor y un pan que si bien podría ser mejor, sella todos los sabores de las hamburguesas.

Si hablamos de precios, sabemos que pagaremos lo justo por lo que se viene. En mi caso me chanté una Bleu doble (280grs) que traía salsa de queso azul, chutney de manzana, hojas de mizuna, tocino crocante y un poquito más de salsa de quesito azul, por la módica suma de $7.700.

Las papitas sabemos que son congeladas, pero por un par más de pesos, te llevai unas caseras de puta madre así que voh dale.

Ahora, las cosas se ponen interesantes. Si quieres, puedes inscribirte en el club de hamburgueseros de Burgs y probar todos los lunes una burger distinta por tan solo $3.000. WHAT!!! MEJOR IDEA DEL PLANETA O QUÉ WEÁ?!?!?!?!

Ya. Chao, me supera escribir de Burgs a esta hora. Lo amo <3.