Mechada Italiana en Sanguchería Pinganilla

En Santiago encontramos joyitas de aquellas si nos ponemos a buscar, y creo que la sanguchería Pinganilla es una de ellas.

Mechadas, arrollados y potito son las carnes que nos ofrece esta sanguchería de barrio ubicada en Providencia (Bellavista 0890), que sin duda son tres sabores fuertes en la cultura gastronómica de nuestro país, y que lo más probable es que la mayoría de los chilenos han comido alguna vez en su vida.

La onda de Pinganilla es simple: una picada con un par de mesas y una barra para comer solo o con un par de amigos,ya que como el local no es tan grande, así que olvídense de ir con el curso entero o con la ofi entera.

Los precios no eran caros y variaban entre los $3.000 el más barato y $4.000 el más caro, además de ofrecer obviamente bebidas y un mote con huesillo por una lukita.

En esta oportunidad, quise chantarme una mechada italiana porque puta que me gusta esa combinación ($3.600).

La rapidez del local me sorprendió ya que en más o menos 8 o 9 minutos ya tenía el sanguchito en mi mesa, con un pan recién salido del horno (bredenmaster).

La preparación de la mechada era distinta a la que puedes encontrar en cualquier sanguchería, teniendo un sabor mucho más neutro y con menos especias y/o condimentos. ¿Rica? Es cosa de gustos en verdad, pero de que estaba buena, estaba buena.

La mayo casera estaba mortal pero le faltó un poco de consistencia, pero aún así estaba buena, al igual que el tomate y la palta que se cachaba que estaban frescas frescas.

Ojo que el sánguche de mechada te lo sirven con una rica taza de caldo de carne, que sirve para matar estas heladas mañanas de frío.

¿Nota? Le pondría 6 puntos de 10, ya que hay algunas cosas que mejorar como aliñar más la mechada y ver una mejor opción para el pan ya que la marraqueta tenía una costra muy dura (he probado otras sangucherías que ocupan bredenmaster pero sin este problema).

En cuanto a mi amigo Rodrigo, se pidió una Mechada Pulenta y al parecer estaba pulenta pulenta.