El otro día estábamos muertos de hambre en la oficina y se me ocurrió la genial idea de pedir un sanguchito delivery, y en este caso dejamos a Docetrece bajo el monóculo.
Empezamos el año con tuti y no sólo porque nos pegamos un tremendo carrete en año nuevo, si no que también fuimos invitados a una sanguchería buenísima que conocimos en la Feria del Sanduich.